Album Release
Andean Mysteries
Un Estudio DIY en Suspenso y Sonidos Latinos Ambientales. Compuesto, Producido, Interpretado, Mezclado Y Masterizado por JC Gorritti.

FAQ
¿Te Quema El Chisme?
Está bién, déjame contarte…
¿Cuáles fueron mis inicios en la música?
En mi niñez y adolescencia temprana, formé parte de la banda de música escolar y orquestina del colegio Dalton, en mi ciudad natal, Lima, desde los 12 años, tocando instrumentos de vientos de metal. Pasé de la trompeta, en mi primer año de secundaria, al eufonio (bajo) que fue el instrumento que más tiempo interpreté, para luego coquetear con el trombón de llaves, y finalmente terminar con el trombón de vara en mi último año de secundaria.
Con la banda tocábamos marchas militares y marineras, en las que yo siempre hacía los solos de eufonio.
Con la orquestina tocábamos adaptaciones de música popular de géneros latinos como Mambo, Danzón o Valses, entre otros. Allí aprendí a leer música, a ser parte de un ensamble musical y a realizar actuaciones musicales en teatros frente a cientos de personas… como parte de un ensamble.
Luego, en mi adolescencia tardía, formé parte de dos bandas de Rock tocando el sintetizador: “Numente”, que por lo general hacía canciones originales escritas por mis compañeros; y “Hi-Fi” que hacía mayormente covers de Rock Clásico y Metal Progresivo. Aunque la mayoría de actuaciones se realizaban en bares pequeños, nuevamente tuve la experiencia de realizar actuaciones en vivo delante de audiencias importantes en eventos relativamente grandes; siempre como parte de un ensamble, aunque esta vez más pequeños y menos organizados.
¿Cómo empieza mi trayectoria musical profesional?
Durante la etapa en la que integré bandas de rock, también me enrolé en una escuela de rock y aprendí a tocar los teclados, a escribir música, a desarrollar el oído musical y los conceptos básicos detrás de la tecnología musical. Gracias a esta experiencia tomé la decisión de estudiar la carrera profesional técnica de ingeniería de sonido en el instituto superior Orson Welles.
Mientras estudiaba la carrera, fui invitado a formar parte del conjunto de música folklórica latinoamericana “Vientos del Pueblo”. Con ellos aprendí a tocar instrumentos tradicionales como la quena, la zampoña, el bombo legüero, el cajón, el charango, etc. en los momentos de ocio. Mi responsabilidad en el grupo era tocar el sintetizador y ocasionalmente el piano, al mismo tiempo que cantar armonías; porque la característica del grupo era que todos cantaban y los arreglos vocales no eran nada fáciles. Algunas de las presentaciones del grupo se llevaban a cabo frente a miles de personas.
Casi en paralelo fui invitado, por el director, a unirme al coro polifónico de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, en la cuerda de tenor. Allí aprendí técnica vocal coral y por primera vez empecé a cantar sin tocar ningún instrumento. Aunque siempre como parte de un ensamble. Durante esta etapa tuve la experiencia de interpretar música clásica con un ensambles sinfónicos en vivo.
También recibí clases particulares de dirección coral y canto lírico.
Me gradué del programa de ingeniería de sonido en el año 2009 y desde entonces he ejercido la carrera especializándome en el área de sonido cinematográfico.
¿Alguna vez consideré renunciar a la música?
En el 2011 emigré, de manera legal, a los EE.UU. donde continué ejerciendo mi carrera de sonidista cinematográfico de manera independiente. Esto significó una especie de separación forzada con mi vocación musical original; aunque siempre estuve rodeado de artistas dada la naturaleza de mi profesión, sí extrañaba mucho hacer música.
A mediados de esa década, me uní a una banda de cumbia en la ciudad de Nueva York, tocando el sintetizador, las maracas, el kazoo y cantando coros. Durante esta época aprendí que la escena musical de una de las ciudades más importantes y cosmopolitas del mundo no es significativamente diferente que la escena musical de mi país de origen: Perú.
Eventualmente me di cuenta que lo que extrañaba no era necesariamente tocar en bares frente a una audiencia que está más interesada en beber alcohol que en disfrutar de tu actuación, sino el proceso de ensayar para un evento y presentar una actuación delante de un público cautivo en un teatro o espacio público.
Esto me llevó a entender que mi necesidad de expresarme a través de la música solo podría ser suplida en soledad; dado que los escenarios de mi preferencia estaban fuera de mi alcance. Así empecé a explorar un área que hasta ese entonces había sido un misterio para mí: la composición musical.
Llegamos entonces a la pandemia. Después de un par de años muy turbulentos, finalmente me encontré en una situación muy diferente y decidí aprovechar al máximo los escasos recursos con los que contaba.
La industria cinematográfica había sido golpeada fuertemente pero, de alguna manera, yo había logrado mantenerme en pié y esto me dio fuerzas de flaqueza para replantear toda mi carrera profesional. Hasta ese entonces me había ganado la vida trabajando en un área técnica: el sonido cinematográfico; pero el momento había llegado para dedicarle atención a mi lado musical con seriedad e inicié el proceso de compilar mis modestas composiciones musicales y producirlas de manera profesional con el objetivo de publicarlas y darme a conocer como artista.
¡Y aquí estamos!
¿Tal vez algún día puede regresar a los escenarios que tanto extraño? No lo sé. Eso dependerá totalmente del apoyo que reciba de ustedes; si lo hubiera. De lo que sí estoy seguro es de que nunca voy a renunciar a la música.
¡Así que la fiesta apenas acaba de empezar!